En primer lugar enhorabuena a Camilo y a Ana que en medio de la crisis que nos inunda han sabido dar un paso adelante y aportar su semillita a la gran tarea de traer defensores/as a este mundo. Felicidades de verdad chicos.
En segundo lugar desear que Camilo, que dio su dedo a torcer por la causa, se recupere lo antes posible de su lesión digital. Una nueva condecoración a los caídos lucirá en un pecho defensor.
Y en tercer lugar el partido. Poco teníamos que decir a priori ante un equipo que sin duda es mejor que nosotros, con las bajas además de Furillo y de José Ignacio la cosa se hundía todavía más y si a eso añadimos la lesión al final del primer cuarto de Camilo el partido cobraba un cariz bastante negro para los Defensores. El primer cuarto dio una predicción de lo que podía ser el marcador final 9 a 21 en contra, si bien hay que decir que la mala fortuna se cebó con nosotros y en justicia deberían haber sido al menos tres canastas más las que subiesen a nuestro marcador, pero bueno, las que valen son las que se meten. La lógica se imponía y estaba claro que con un solo pívot y un equipo mucho más pequeño que nuestro rival la cuestión era de cuánto íbamos a perder. Y en esas estábamos cuando a los Pájaros se les ocurrió la idea de una presión a todo el campo que la verdad no sé a qué obedeció, supongo que les pudo la idea de conseguir una diferencia de escándalo al final viendo que éramos pocos y más pequeños. Lo que en realidad consiguieron fue equilibrar un partido que hubieran ganado de calle jugando tranquilamente como en el primer cuarto. Los Defensores que si bien eran como digo menos y más pequeños y alguno entre los que me cuento afectados por la gripe española viéndose acorralados se defendieron como gatos panza arriba y demostraron porqué visten de gris y amarillo. La diferencia final fue de veinte puntos pero la renta que nuestro rival consiguió durante esos tres cuartos de presión asfixiante fue de ocho miserables puntos, viviendo siempre de aquellos doce puntos de ventaja del primer cuarto. Por lo demás el tanteador fue muy alto propio del correcalles en que se convirtió el partido y como anécdota una falta que Jose cometió sobre un rival que provocó la ira de alguno de sus compañeros y que personalmente dejo en eso, una anécdota, puesto que la falta fue de lo más normal (el jugador apartó el balón para evitar el tapón y recibió el golpe en el brazo debido a la inercia del movimiento) sin ninguna mala intención, y es que a veces estos Pájaros me da la impresión de que son muy guasones cuando vienen de cara pero no saben gestionar los malos momentos. En eso, en belleza estética, y en intelectualidad, los Defensores siempre serán un referente en esta liga siendo su deber moral extender su sapiencia a todos cuantos quieran recibirla y es que a veces pienso como dijo aquél que nuestro reino no es de este mundo.
¡DEFENSORES!
En segundo lugar desear que Camilo, que dio su dedo a torcer por la causa, se recupere lo antes posible de su lesión digital. Una nueva condecoración a los caídos lucirá en un pecho defensor.
Y en tercer lugar el partido. Poco teníamos que decir a priori ante un equipo que sin duda es mejor que nosotros, con las bajas además de Furillo y de José Ignacio la cosa se hundía todavía más y si a eso añadimos la lesión al final del primer cuarto de Camilo el partido cobraba un cariz bastante negro para los Defensores. El primer cuarto dio una predicción de lo que podía ser el marcador final 9 a 21 en contra, si bien hay que decir que la mala fortuna se cebó con nosotros y en justicia deberían haber sido al menos tres canastas más las que subiesen a nuestro marcador, pero bueno, las que valen son las que se meten. La lógica se imponía y estaba claro que con un solo pívot y un equipo mucho más pequeño que nuestro rival la cuestión era de cuánto íbamos a perder. Y en esas estábamos cuando a los Pájaros se les ocurrió la idea de una presión a todo el campo que la verdad no sé a qué obedeció, supongo que les pudo la idea de conseguir una diferencia de escándalo al final viendo que éramos pocos y más pequeños. Lo que en realidad consiguieron fue equilibrar un partido que hubieran ganado de calle jugando tranquilamente como en el primer cuarto. Los Defensores que si bien eran como digo menos y más pequeños y alguno entre los que me cuento afectados por la gripe española viéndose acorralados se defendieron como gatos panza arriba y demostraron porqué visten de gris y amarillo. La diferencia final fue de veinte puntos pero la renta que nuestro rival consiguió durante esos tres cuartos de presión asfixiante fue de ocho miserables puntos, viviendo siempre de aquellos doce puntos de ventaja del primer cuarto. Por lo demás el tanteador fue muy alto propio del correcalles en que se convirtió el partido y como anécdota una falta que Jose cometió sobre un rival que provocó la ira de alguno de sus compañeros y que personalmente dejo en eso, una anécdota, puesto que la falta fue de lo más normal (el jugador apartó el balón para evitar el tapón y recibió el golpe en el brazo debido a la inercia del movimiento) sin ninguna mala intención, y es que a veces estos Pájaros me da la impresión de que son muy guasones cuando vienen de cara pero no saben gestionar los malos momentos. En eso, en belleza estética, y en intelectualidad, los Defensores siempre serán un referente en esta liga siendo su deber moral extender su sapiencia a todos cuantos quieran recibirla y es que a veces pienso como dijo aquél que nuestro reino no es de este mundo.
¡DEFENSORES!
