Hermanos defensores, se avecina otra jornada épica, otro encuentro donde el sufrimiento y la entrega serán los protagonistas absolutos; otra página para la historia. Así que no os queda otra que desempolvar vuestras botas, atarlas con fuerza y caminar sobre vuestros rivales, demostradles de lo que es capaz un Defensor. Pongamos punto y final a este torneo con un triunfo y demostremos que no vamos a ser los pardillos de la liga que está por venir; tal vez puedan ganarnos, pero nunca podrán derrotarnos. Que no se confíe ninguno de nuestros adversarios porque nuestras botas están hechas para caminar y algún día de estos sobre ellos pasarán.
Hoy dedicamos este pequeño espacio al gran Bo Diddley, fallecido hace tan sólo unos días. Este es nuestro homenaje a quien dedicó toda su vida al rock'n'roll, un auténtico defensor de tomo y lomo. Que descanse en paz.
Para tomarnos la recta final del campeonato con algo de humor cuelgo esta caricatura para que os distraigáis antes de las batallas finales que nos aguardan.
Lejos quedan aquellas frías mañanas de febrero en que un reducido grupo de chalados se juntaban en las piscinas de un barrio zaragozano, un tiempo en que, a pesar de las adversidades, ese puñado de irreductibles demostraron tener una fe ciega que les hacía estar convencidos de que estaban llamados a saborear las mieles de la gloria. Hoy aquel sueño es una realidad, ha tomado forma y crece poco a poco, se nutre de fracasos que, lejos de abatir lo ánimos de este grupo de valientes, les hace estar cada vez más convencidos de que alcanzar la gloria es sólo cuestión de tiempo. Contemplad al entrañable gañán de la imagen, es un auténtico defensor que otea el horizonte, consciente de que, por duro que sea, ha de seguir combatiendo y enarbolando la bandera de la dignidad y el pundonor. Un hombre que no se deja afligir por las derrotas, al igual que ese grupo de soñadores que sentaron las bases de este equipo de baloncesto, un hombre al que le esperan mil batallas, un hombre que es leyenda, como vosotros compañeros. A su lado podréis ver el escudo "de Defensor" que luciremos con orgullo en nuestras camisetas de entrenamiento, ésas que ha tenido a bien regalarnos la Fundación Zaragoza 2008, encargada de los actos conmemorativos del Bicentenario de los Sitios de Zaragoza. Vaya desde aquí nuestro más sincero agradecimiento. Defensores, seguid luchando, la historia os lo exige, al final del camino os aguarda la gloria.
El sábado los Defensores escribieron una página gloriosa en su historial. Aún en inferioridad numérica supieron defender sus posiciones hasta el último hombre. No sólo eso, las acciones individuales pusieron un broche de oro a nuestra actuación. Álvaro, que podía haber seguido en la enfermería convaleciente de sus heridas eligió unirse a sus compañeros, Ricardo y José Ignacio acudieron sin dudarlo a la llamada de los que a partir de ahora son sus camaradas aún a sabiendas de que no teníamos ninguna oportunidad. Del resto de Defensores poco puede decirse salvo que cumplieron como cabía esperar de ellos. Todos sabíamos que no podíamos hacer nada y sin embargo nadie se quejó, cada uno en su puesto ofreció una lección que tardará en olvidarse. Los Defensores que no pudieron estar allí deben saber que sus compañeros aguantaron hasta el final. Nada puede reprochárseles en una acción que ya se conoce como “La defensa del Sitio de Montcasa”.
Camaradas defensores, mañana nos enfrentamos a un nuevo reto, y quien escribe estas líneas no podrá estar a vuestro lado defendiendo los valores del ideario defensor y llevando hacia la gloria a nuestros amados colores. No me cabe la menor duda de que los valientes que os deis cita ante tamaño reto seréis capaces de dejar en el lugar que merece el nombre de este equipo, no obstante desde aquí quiero ayudaros con esta tonada que a mí personalmente siempre me motiva y me llena de energía positiva. Tighten Up es un barbarismo que podríamos traducir por endurecerse, así que poneos firmes y cuando estéis a punto de decaer pensad en este vuestro escudo y endureceos. Tighten Up.
Como la mítica unidad del General Custer Nuevos Defensores acuden al auxilio de los Viejos Defensores extenuados por la batalla. Tal vez acabemos todos como en Little Big Horn, si es así alcanzaremos la gloria con las botas puestas. En cualquier caso ante nosotros sólo hay dos alternativas la victoria o una honrosa inmolación.