Un día tuve un sueño. Vi un amanecer grisigualda en el que el Imperio Defensor se extendía desde los Pirineos hasta Gibraltar. Hoy, el Reich Defensor, está más cerca que nunca. Con el valle del Ebro en nuestro poder, dominado el terreno entre el Paso de Despeñaperros y Medinacelli y con una célula durmiente (nunca mejor dicho) en la Tarraconense, es cuestión de tiempo que los ejércitos defensores se hagan con el control del País. Un verdadero ejemplo de supervivencia y determinación que se ejemplifica en este blog. Si la entrada anterior servía para despedir a nuestro camarada Miguel Ángel, la siguiente ya da cuenta de la expansión defensora gracias a nuestro querido hermano. Cuando los Defensores parecen más acabados que nunca surgen con mayor ímpetu, cuando sus enemigos gabachos creen haber acabado con ellos es cuando más cerca sienten el acero defensor.
Alabar las cualidades de nuestro hermano Miguel Ángel resultaría extenuante, enumerar sus virtudes personales dejaría mi prosa sin adjetivos, así que diremos que la creación, gracias a su intervención, de una guerrilla en la capital, una tarea en la que muchos hubieran fracasado, es simplemente una deuda más que hemos contraído con él. La hermandad defensora tiene así nuevos miembros, hombres entregados a la causa que han dado un paso al frente, que han dejado sus obligaciones para perseguir un sueño, conscientes de la sagrada misión de la que ahora son avanzadilla. Esperamos tener cumplidas noticias de sus avances en tanto nos sea posible una reunión clandestina donde dar la puntilla al gabachismo internacional y las reservas de cerveza de cuantas posadas se encuentren cerca. Me consta que varios cerebros de la intendencia defensora están trabajando en ello.
Respecto a nosotros, la baja inesperada de otros camaradas en nuestras filas nos ha obligado a buscar refuerzos, Miguel Ángel, Arturo, Fernando y Óscar suplirán a Miguel Ángel, Álvaro, Óscar y Pablo, contrayendo así uno de los mayores compromisos con los que hayan enfrentado en su carrera y honrando a nuestros viejos camaradas, de los que si no gloso sus hazañas no es por falta de méritos, sino porque creo que su separación de las huestes defensoras en sólo un doloroso paréntesis en su trayectoria profesional.
Hermanos Defensores es hora de levantarse, los ejércitos del centro ya vivieron el fin de semana pasado su primera escaramuza cayendo como sólo los Defensores saben hacerlo. El domingo será nuestro turno. El coloso defensor avanza de nuevo sembrando el terror entre sus enemigos y entre el gremio de repartidores de bebidas, para disfrute de los amantes de las emociones fuertes, del buen baloncesto y del travestismo de calidad, tal vez caigamos en las canchas pero nos "levantaremos" en las duchas, quizás nos atragantemos con alguna salmuera, pero lo pasaremos con una de papas. Defensores del Norte y del Centro, piernas y brazos de un mismo cuerpo, es hora de mostrar al mundo de qué pasta estamos hechos. Ahora más que nunca:
¡RAVUS ET FLAVA!
¡DEFENSORES!