De nuevo nos acercamos a la lata de sardinas para jugar contra la Turma en un partido en el que a priori pensaba que las cosas nos iban a ir mejor. A pesar de no jugar mal del todo nuestra falta absoluta de pivots (Peplowski no pudo venir al final) nos condenó de antemano ante un equipo que se manejaba muy bien en la zona a pesar de no contar con jugadores altos. Otra vez llegada apresurada en este caso mía que hizo que casi no me diera tiempo a quitarme los pantalones para salir al campo porque estábamos cuatro y consiguiente puesta en marcha de golpe que no beneficia nada ni la concentración ni la forma física posterior. En cualquier caso no hay excusas, los chicos de la Turma jugaron bien y nosotros no pudimos oponer casi nada ante su juego interior, bien mirado conseguir 37 puntos está muy bien teniendo en cuenta que nuestros tiros fallados no suponían rebote mientras que sus canastas falladas contaban con dobles o triples intentos al ser muy superiores bajo tableros. Esto me hizo recapacitar en el magnífico papel que jugamos ante Os Capinos contra los que también nos presentamos sin pivots y contra los que sólo perdimos de seis. Al final apareció Ricardo que curiosamente cuajó un magnifico partido, sin duda MVD de un encuentro donde dirigió, penetró (en la zona), asistió, consiguió faltas en ataque de los rivales y supo sacarles faltas a jugadores mucho más altos que él con inteligencia. En definitiva creo que la baja de José Ignacio durante casi dos tercios de la temporada nos ha condenado irremisiblemente, eso unido a bajas esporádicas que se han ido produciendo después ha hecho recortar nuestras espectativas drásticamente dando más valor si cabe a actuaciones épicas logradas a base de pundonor ante sin ir más lejos los dos primeros clasificados de la liga. Así las cosas intentemos recuperar ese vigor y dar una alegría a nuestra afición en alguno de los tres partidos que quedan con las últimas fuerzas que nos quedan, estoy seguro de que lo conseguiremos.
Para finalizar dar las gracias a nuestra inquebrantable afición y al propio José Ignacio que se acercó a vernos a pesar de su hinchazón (de tobillo).
¡Fuerza Defensores!