
Lejos quedan aquellas frías mañanas de febrero en que un reducido grupo de chalados se juntaban en las piscinas de un barrio zaragozano, un tiempo en que, a pesar de las adversidades, ese puñado de irreductibles demostraron tener una fe ciega que les hacía estar convencidos de que estaban llamados a saborear las mieles de la gloria. Hoy aquel sueño es una realidad, ha tomado forma y crece poco a poco, se nutre de fracasos que, lejos de abatir lo ánimos de este grupo de valientes, les hace estar cada vez más convencidos de que alcanzar la gloria es sólo cuestión de tiempo. Contemplad al entrañable gañán de la imagen, es un auténtico defensor que otea el horizonte, consciente de que, por duro que sea, ha de seguir combatiendo y enarbolando la bandera de la dignidad y el pundonor. Un hombre que no se deja afligir por las derrotas, al igual que ese grupo de soñadores que sentaron las bases de este equipo de baloncesto, un hombre al que le esperan mil batallas, un hombre que es leyenda, como vosotros compañeros. A su lado podréis ver el escudo "de Defensor" que luciremos con orgullo en nuestras camisetas de entrenamiento, ésas que ha tenido a bien regalarnos la Fundación Zaragoza 2008, encargada de los actos conmemorativos del Bicentenario de los Sitios de Zaragoza. Vaya desde aquí nuestro más sincero agradecimiento. Defensores, seguid luchando, la historia os lo exige, al final del camino os aguarda la gloria.
¡¡¡DEFENSOREEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEES!!!